19/1/08

Alicia, la Cazadora

Sentada en el asiento de aquel Ford negro con los cristales tintados, Alicia contemplaba el paisaje de aquella zona residencial de las afueras de Valencia que pasaba a toda velocidad por su ventana. Dejó vagar su mente, volviendo a recordar por enésima vez los sucesos de la última semana y preguntándose de nuevo si todo aquello no seria una gigantesca broma, que alguna mente diabólica había tramado para burlarse de ella.
* * * * * * * *
Todo había comenzado hacía exactamente seis días, con aquel chico misterioso. Últimamente lo veía a todas horas, por todas partes: a la salida del instituto, en el parque, en la academia de inglés... Fuera donde fuera allí estaba él, siempre solo, en silencio consigo mismo. Incluso llegó a pensar que la seguía, pero cada vez que iba a decirselo a alguien, el joven parecía desvanecerse en el aire.
Al fín, seis días atrás, él se acercó a hablar con ella cuando salía de clase.
-Perdona- le dijo-.Te llamas Alicia,¿verdad?
Sus amigas comenzaron a proferir risitas tontas, porque pensaban que lo único que pasaba con aquel chico es que ella le gustaba y no sabía como decírselo.
-Bueno, Ali, que ya nos vemos mañana si eso- dijeron antes de marcharse, añadiendo en voz baja-.Diviertete nena, que no está nada mal.
Cuando se quedaron a solas él volvió a hablar:
-¿Por qué no damos un paseo? Tengo algo muy importante que contarte.
-No sé si...
-Te prometo que no te pasará nada.
Normalmente ella jamás se habría ido de paseo con un desconocido que la había abordado por la calle, dirigiendose además a ella por su nombre, pero había algo en el tono de voz del joven que hizo que Alicia se sintiera segura al acompañarle. Tal vez fuera su aspecto serio y tranquilo, como si controlara absolutamente la siuación, alejándolo de la imagen que la chica tenía de un criminal; o tal vez su atractivo, con el pelo castaño corto y aquellos extraños ojos ambarinos que la miraban como si pudieran escruta su alma.
Fuera por lo que fuera, irene siguió al desconocido, al tiempo que iba escuchando la incríble historia que le contaba. Le dijo que los vampiros existían y que se extendían a lo largo y ancho del mundo, infectando un ser humano tras otro, como una plaga. Le habló de todas las almas valientes que habían dado sus vidas para proteger al hombre de los numerosos peligros que la acechaban en la oscuridad.
Y le habló de la Cazadora
Le contó que desde hacía milenios cada generación nacía una Elegida con el poder y la fuerza necesarios para cazar vampiros. Que desde hacía casi un año la situación había cambiado, y ahora había miles en todo el mundo.
pensó la joven. Justo cuando habían empezado a pasarle cosas raras. Era capaz de recordadr incluso el momento exacto. Estaba en clase de educación física jugando a volley, cuando sintió aquella energía dentro de ella por primera vez. Golpeó el balón con tanta fuerza que reventó en el aire. Por fortuna la profesora pensó que estaba defectuoso y no hizo más preguntas.
Después comenzaron las pesadillas. Cada día eran diferentes, pero siempre seguían un patrón común. Ella siempre era una chica joven, una esclava o una princesa india, que invariablemente acababa siendo destrozada por una multitud de vampiros sedientos de sangre. Alicia despertaba empapada en sudor y rara vez volvía a conciliar el sueño.
Cuando el desconocido terminó de hablar ella no supo que decir.
-¿Y bien?-la apremió.
-¿Y bien qué?-replicó ella- Aunque todo lo que me has contado fuera verdad, cosa que no creo, ¿Qué tiene todo esto que ver conmigo?
- ¿Es que no lo ves? Alicia, eres una Cazadora.
* * * * * * *
Aún ahora, mientras esperaba que el coche la condujera a su nuevo hogar, no acababa de creéselo. ¡Era tan surrealista!
Sin embargo, al poco rato el conductor del coche ( su amigo el misterioso desconocido, que resultó llamarse Daniel) le señaló un alto muro de ladrillo coronado por afiladas puntas de acero entre las que crecía una extraña planta.
-Es acónito-le explicó Daniel-Tambien llamada matalobos. Sirve para ahuyentar a los vampiros.
Guió el coche hacia las enormes verjas dehierro que constituían la entrada. Pulsó un boton situado en la pared y esperó pacientemente a que se abrieran las puertas. Las vallas se separaron una de otra con un sonido chirriante, y el coche se introdujo sin vacilar. Alicia pudo contemplar al fin el lugar donde pasaría los próximos años de su vida. Se trataba de una enorme mansión de ladrillo rojizo con tejado de tejas y las paredes recubiertas de plantas trepadoras. El edificio tenía forma de letra u.
Había un hombre esperando un las escaleras de entrada. Aparentaba unos treinta años y llevaba un parche sobre el ojo izquierdo. La saludó en español, pero con acento americano.
-Me llamo Alexander Harris, soy el...director, supongo, de este sitio.
-Encantada de conocerle señor-dijo Alicia ,algo cohibida.
-¡Señor! ¿Te lo puedes creer, Dani? Es la primera vez que alguien me llama señor en... Bueno, nunca me habían llamado señor. Llamame Xander, todos me llaman así.
-De acuerdo.
-Así está mejor. Daniel te acompañará a tu habitación. Lo haría yo mismo, pero tengo que irme a una cita urgente. Mi novia se cabrea si llego tarde.
Se despidieron de Xander y entraron en el edificio. Alicia quedó impresionada por la belleza del interior. El vestíbulo era inmenso, con unas grandes escaleras para subir al piso superior. De las paredes colgaban tapices antiguos y armas medievales, y en los rincones se erguían armaduras de escala real.
Daniel cargó con sus maletas( como si no pesaran nada) y se dirigió escaleras arriba.
-Acompañame-le dijo-. Te enseñaré todo esto.
La Cazadora caminó detrás de él por las escaleras.
- En la planta baja están las aulas, el gimnasio, el comedor y la biblioteca-le explicó su guía-.En la primera, los dormitorios y los despachos.En el último piso están los laboratorios y las armerias.
-¿En qué curso estaré?
-En ninguno, aquí no hay cursos. Te asignarán un Vigilante, un especie de tutor personal que resolverá tus dudas. Para lo demás te unirás a las clases teóricas por las mañanas y a los entrenamientos de combate por las tardes.
El joven se paró ante la puerta de un cuarto. En la puerta había una placa de latón en la que ponía "habitación 22: Lidia Jimenez-Alicia Martín".
-Esta es tu habitación. Mañana depués de desayunar te espera Xander en su despacho.
Dicho esto, se dió la vuelta y se fue, dejando sola a la chica. Alicia inspiró prfundamente un par de veces tratando de calmar los nervios y abrió la puerta. Se encontró en un cuarto de dimensiones normales, con dos camas , una mesa enorme en el centro y un par de armarios. Tumbada sobre una de las camas había una chica de su misma edad. Estaba leyendo una revista al tiempo que oía música en un Mp3 que descansaba sobre la colcha. Al oír la puerta se giro rápidamente.
-¡Hola! Tu debes de ser la nueva.
-Me llamo Alicia.
-Encantada de conocerte, yo soy Lidia.Seremos compañeras de cuarto.
-Genial, seguro que nos llevaremos bien. Por cierto...¿Dónde puedo colocar mis cosas?
-Te lo enseñaré
Pasaron el resto de la tarde colocando las cosas en su sitio y contándose sus respectivas vidas. Al acabar estaban tan cansadas que ni siquiera bajaron a cenar.

Al día siguiente acudía puntual a su entrevista con Xander.Llamó a la puerta y, al no contestarle nadie, entró tímidamente. Se encontró en medio de un enorme caos de libros, cómics, postres y paquetes de ganchitos. Xander estaba ocupado en ese momento en sacar algo de debajo de la mesa.
-¿Quién está ahí?...¡Ah, Ali! Te estaba esperando- por fín acabó de sacar el objeto de debajo de la mesa y se lo tendió-. Toma, tu "material escolar"
El objeto resultó ser una daga de unos veinte centímetros de largo y con una hoja muy afilada.
-Nunca te separes de ella-le recomendó el director- Ni siquiera cuando salgas del centro.
-¿Puedo salir?- se extrañó ella.
-Claro, esto no es una cárcel, aunque a veces lo parezca. Lo único que debes hacer es estar aquí a las horas de clase y en las comidas.
-¿ Y mi tutor?
-¿Tu Vigilante, quieres decir? Daniel será tu Vigilante. Buscale y te explicará lo que tienes que hacer. ¡Ah, y bienvenida a bordo!
* * * * * *
Los siguientes días los pasó aclimatándose a su nuevo colegio. Cada mañana tenía clase teórica con el resto de sus compañeras, pero eran unas materias un tanto extrañas: Demonología, Estrategia de Combate, Historia Sobrenatural...la lista era larguísima.
Por las tardes asistía a alguna de las salas de entrenamiento con Daniel y aprendía a pelear usando sus manos y pies. Descubrió sorprendida que esta era la parte que más le gustaba. Le habían explicado que las Cazadoras tenían un don natural para el combate y , al menos en su caso, parecía ser verdad. En sólo unas semanas fue capaz de atrapar cualquier objeto( una daga, una flecha) que Daniel le lanzara. Las otras chicas se lo pasaban tan bien como ella y pronto hizo muchas amigas.
Durante su primera semana conoció más a fondo a su Vigilante. Daniel era un joven silencioso y solitario, que prefería su propia compañia, pero que por alguna razón se sentía agusto con ella. A pesar de que él era un Vigilante, Alicia se sorprendió al descubrir que sólo tenía un par de años más que ella. Pero más sorprendente aún fue averiguar que el joven ni siquiera era humano. Su padre había sido un demonio asseth, fuera eso lo que fuera, y por eso el hijo había nacido con ciertas facultades sobrenaturales, como la fuerza sobrehumana y la capacidad de ver en la oscuridad.
Entrenaba con ella todas las tardes hasta casi la hora de la cena. Le enseñó a pelear con espada, daga y estaca, a manejar la ballesta y el rifle de dardos. Era un maestro paciente, pero que le exigía mucho. Tenía un don para hacer que sus lecciones fueran fascinantes. Las clases teóricas que impartía siempre estaban llenas de jóvenes cazadoras, pero Alicia estaba convencida de que estas estaban más interesadas en el profesor que en la lección.
-Tus otras Cazadoras estarán celosas- le dijo ella un día en una sesión de entrenamiento especialmente dura. A pesar de sus capacidades innatas, Daniel la aventajaba en experiencia y los combates eran extenuantes-. Nunca te veo entrenarlas.
-¿Me guardas un secreto?-contestó él.
-Claro.
-No tengo otras cazadoras. Tu eres mi primer encargo.
-¡Eso es imposible! Parace que lleves toda la vida haciendo esto.
-Me gusta mucho enseñar-reconoció el joven-, y me esfuerzo mucho para hacerlo bien. Me alegra saber que crees que soy bueno.
Después volvieron a combatir con renovada energía y ambos se esforzaron al máximo de sus capacidades para vencer al otro. Alicia lanzaba golpes con toda la potencia que le confería su ascendencia mística, pero Dani los esquivaba casi sin moverse, como si no le supusiera ningún esfuerzo. Ella lazó una patada frontal en un desesperado intento de lograr un cierto espacio, pero él paró el golpe con la mano, le sujetó la pierna y la empujó hacia atrás, todo en un mismo movimiento. La Cazadora cayó al suelo y su maestro aprovechó para lanzarse encima suyo y apresarla e una llave.
-¿Te rindes?-preguntó
-Nunca-contesto Alicia al tiempo que hincaba la rodilla en la entrepierna del joven, que se dobló de dolor. La pelirroja vió su oportunidad y volteó su cuerpo girando sobre sí misma hasta quedar encima de él, retorciéndole al mismo tiempo los brazos contra la espalda.
-¿Te rindes?-preguntó.
-Vale, vale. No vayas a partirme un brazo.
Alicia sonrió. Le iba a encantar aquella escuela.

2 comentarios:

Shinemoon dijo...

Una historia original¡¡ Bueno esta ambientada en España, quizas sea eso lo que llama mas la atención

Shinemoon dijo...

m gusta ^ ^ la seguiré igual que sector 13